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martes, 5 de diciembre de 2017

¡No me gusta la Navidad! ¿Qué hago?

En esta época ya todas las tiendas están decoradas con árboles, luces y Papá Noel y tú querrías encerrarte en casa por un mes.

Todo el mundo está pensando dónde, cómo y con quién pasar las fiestas, pero tú afirmas que no te gusta la Navidad.

No te preocupes… Hay otras personas como tú en el mundo.

La Navidad y sus rituales: el trastorno de cada diciembre

Los villancicos, el belén, los árboles decorados, el turrón… Para muchos esta época es de felicidad, reunión familiar y buenos deseos. Para otros es un trastorno que, más que unir, trae como consecuencia problemas y desencuentros.

Parece ser que todos deberíamos ser felices y rebosar de espíritu navideño. De lo contrario, somos antifiestas, aburridos o negativos. Decir “a mí no me gusta la Navidad” es lo mismo que afirmar que eres de otro planeta.

La gente no te comprende, piensa que eres raro o que tienes algún problema que vienes arrastrando desde la niñez cuando te enteraste de que Papá Noel no era quien decía ser o no recibiste el regalo que querías.

No obstante, no tiene que ver con ello, sino con no sentirse identificado con la fiesta en sí o incluso estar en contra de ciertos hábitos que tiene la gente durante diciembre.

Gastar dinero que no tienen en regalos para personas que solo ven una vez al año o volverse locos con las compras para preparar una cena para familiares que no soportan… puede ser considerado hasta hipocresía o falta de realismo.

¿Celebración o consumismo?

Las comilonas, los presentes, las tensiones, las aglomeraciones, los centros comerciales repletos: todo es un caos los días previos a la Navidad.

¿Y por qué? Por una fiesta que para muchos ya no tiene que ver con lo religioso sino con el consumo desenfrenado y el aparentar en las redes sociales lo felices que son con tanta gente alrededor.

A todo esto le debemos sumar la presión adicional de ser felices que nos imponen no solo los familiares sino también las publicidades.

En los anuncios todos están sonriendo compartiendo una cena más que abundante y perfecta o repartiendo regalos carísimos que no siempre se ajustan a nuestro presupuesto.

Si no te gusta la Navidad, no te sientas mal por ello. Ser diferente muchas veces genera desencuentros o falta de entendimiento. Así como no deseas que los demás te juzguen… trata de no juzgar a los demás.

Y recuerda que muchos, incluso sin ser fanáticos de las fiestas, las siguen por tradición. ¡Tú eres un valiente al decir que estás en contra!

Visita este artículo: ¿Qué es la felicidad sostenible?

Consejos para “sobrevivir” a la Navidad

Más allá de sentirte un extraño por no querer celebrar la Navidad (lo mismo que puede suceder si dices que no te gusta el verano o que no comes carne), tienes que hacerle frente a la situación y evitar que te supere.

1. Considera la Navidad una fecha cualquiera

Considera la Navidad una fecha cualquiera

Algunas personas optan por quedarse en su casa y cenar como cualquier día mirando la televisión o leyendo un libro. Pero, por supuesto, para ello debes vivir solo o aceptar que tus familiares lo celebren en otro sitio.

Incluso, si no eres el único de tu círculo íntimo al que no le gustan las fiestas, podéis aprovechar para cenar juntos como si se tratase de un encuentro cotidiano. Nada de velas, brindis ni pan dulce.

2. Sal de vacaciones

Quizás la mejor manera de huir de las fiestas es justamente no estar en casa para esas fechas. Los boletos de avión suelen ser más baratos el 24 de diciembre, por ejemplo.

Puedes ir a un país donde no se celebre la Navidad (por ejemplo, Marruecos, Turquía, Vietnam, Tailandia o Dubai).

Tal vez estar lejos de tu familia ya sea un “peso” menos para ti y aproveches para quedarte en el hotel esa noche como si se tratase de cualquier otro día.

3. No organices

No organices

Si no te gusta la navidad puedes no participar en la planificación de las cenas o los regalos. Que otros se encarguen de ello. Tú solo asiste al lugar elegido y disfruta de la comida.

Piensa que para alguien de tu familia puede ser especial que estés presente en esa fecha.

No hace falta que te pases dos días cocinando o limpiando tu casa, escuchando a tu madre hablar de que no se pone de acuerdo con tu abuela o que le falta comprar el regalo para tu primo.

No participes en nada relacionado a la celebración como condición para estar con tu mejor cara ese día.

Lee también: Los mejores productos naturales para limpiar la casa

4. Rodéate de gente positiva

Quizás no te agrada la Navidad porque cada año es igual al anterior. Ves a la misma gente, comes los mismos platillos o hablas de los mismos temas.

¿Has pensado en organizar unas fiestas diferentes con amigos? Puede ser en cualquier sitio pero sin tantas presiones familiares o tradiciones que “hay que cumplir”.

5. Busca el sentido de la Navidad

Busca el sentido de la Navidad

En definitiva la celebración debería estar relacionada a la religión y no al consumismo o al aparentar que somos felices.

Puede que te sirva ese día ayudar a los enfermos en un hospital, ir a la iglesia para rezar o ayudar a los necesitados en una parroquia.

Tal vez lo que no te gusta de la Navidad es la tradición “vacía” o impuesta. Ahora bien, puedes hacer lo que quieras para pasarlo de maravillas.

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9 tips para no ser tan perfeccionista

Querer que todas las cosas sean perfectas no siempre es bueno. ¿Sabías que la gente realmente productiva no es perfeccionista?

Esto no quiere decir que no les interese el resultado o la calidad de su trabajo, sino que priman los recursos y el tiempo disponibles.

Conoce cómo ser rápido y simple. ¡No te compliques demasiado!

Tips para no ser tan perfeccionista

Aunque no lo creas, muchas veces, detrás de un perfeccionista no hay una persona que busca la excelencia, sino alguien con una gran falta de autoestima que busca el halago de los demás como forma de compensación.

O incluso un ser temeroso de cometer errores que considera el fracaso como un castigo.

Es difícil dejar de lado el perfeccionismo porque requiere un gran cambio en nuestros hábitos cotidianos y en nuestra forma de pensar. Por supuesto, se necesita compromiso, voluntad y perseverancia.

De a poco podrás convertirte en alguien más efectivo y menos “atado” a tu necesidad de hacer el mejor trabajo:

Lee también: Deja de ser perfeccionista

1. Acepta que eres perfeccionista

Acepta que eres perfeccionista

Este, sin dudas, es el primer paso porque te permite pensar en cómo mejorar o cambiar.

Quizás no conoces las técnicas que te pueden ayudar pero, al menos, has tomado consciencia de que algo tiene que ser diferente. No te quedes solo con la aceptación: ve más allá.

2. Perdona tus imperfecciones

Muchas veces el perfeccionismo es la manera de “ocultar” los defectos. Debes recordar que todos nos equivocamos y tenemos debilidades.

Por supuesto, también nos va bien en otras cosas y tenemos fortalezas. Sentirte un ser humano con sus pros y sus contras es muy importante.

3. Busca las causas de tu perfeccionismo

Busca las causas de tu perfeccionismo

¿Por qué eres tan exigente contigo mismo? ¿Qué te condujo hacia la búsqueda de la excelencia?

Quizás cuando eras pequeño tus padres te reprendían cuando no hacías las cosas bien o sólo te felicitaban si sacabas la calificación más alta. Eso ha hecho mella en tu personalidad y por ello lo traspasas a todo lo que te rodea.

4. Reduce tus niveles de exigencia

Los estándares de calidad no siempre son iguales para todos y quizás te estás esforzando demasiado para alguien que no está interesado en la excelencia.

Por supuesto que la gratitud es para contigo mismo, pero tal vez te estés exigiendo más de lo debido.

Un ejemplo simple para entender esto:

Dos estudiantes entregan sus trabajos de fin de año. El primero responde a todas las consignas de forma concisa y directa. El segundo añade más información y datos de los solicitados.

El profesor le da una calificación más alta al primero porque se ha ajustado a la consigna. Que no te suceda lo mismo que el segundo alumno.

5. Acepta las críticas

Acepta las críticas

Una de las razones por las cuales eres perfeccionista es porque no soportas los comentarios “negativos” sobre tu trabajo.

Crees que eres un desastre, que has fallado, que no tienes perdón… Aunque te parezca exagerado, en tu interior sabes que es cierto.

Debes tener en cuenta que los juicios de valor y las críticas constructivas te ayudan bastante. Por supuesto que a nadie le gusta oír que se ha equivocado, pero debes tomar el error como una herramienta para superarte.

6. Ser el mejor no sirve

Si eres el más musculado del gimnasio… ¡Estás en el gimnasio equivocado! Si eres el mejor de tu clase… ¡Deberías estudiar algo más difícil! Muchas veces las personas disfrutan tanto de la perfección que no se superan a sí mismos.

Es más fácil quedarse en la misma academia para sentirse superiores que buscar otro sitio en el cual tengan que trabajar arduamente para convertirse en los mejores.

7. Deja espacio para otras actividades

Deja espacio para otras actividades

Quizás el hecho de ser perfeccionista no te permite disfrutar de la compañía de tu familia y amigos, de ciertas actividades o cosas que te encantaría hacer. O incluso no sabes qué te gusta porque no te tomas el tiempo para pensar en ello.

En vez de quedarte hasta la madrugada “mejorando” ese informe o trabajo de la universidad… ¿por qué no aprovechas para dormir, leer un poco o mirar una película?

Tal vez necesites nuevas distracciones para no prestar tanta atención a la excelencia.

Visita este artículo: La voz negativa que nos recuerda lo que hacemos mal

8. Haz algo que no esté planificado

Puede que no conozcas la felicidad que nos brinda lo inesperado y que siempre hagas las cosas según un calendario. Tener delineado cada paso que damos no es para nada divertido.

¿Qué tal si por una vez cambias de calle para ir al trabajo? ¿Y si te dejas sorprender sin organizar nada para el sábado a la tarde?

Por supuesto, deberías disfrutar de aquello que no está previsto. Como si fuese una lluvia que se desata en unos minutos y no llevamos paraguas.

Esa sensación de no tener el control puede ser de gran ayuda cuando estamos acostumbrados a la búsqueda de la perfección en todo.

9. Cambia tu definición de “fracaso”

Cambia tu definición de “fracaso”

Los errores y fracasos son relativos. Puede que para ti una calificación “promedio” sea sinónimo de equivocación pero para otro sea motivo de felicidad. Debes reformular tu definición de “fallar” para que la vida sea más sencilla y agradable.

Por supuesto que siempre lo puedes hacer mejor, pero no te martirices si no consigues el resultado esperado. De seguro la próxima vez no fallarás en lo mismo, ya que has aprendido la lección.

 

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lunes, 4 de diciembre de 2017

Tips para ser una familia perfecta

Cuando pensamos en el retrato de la “familia perfecta” normalmente pensamos en un padre, una madre y dos hijos (niño y niña probablemente).

En nuestra imagen ideal no puede faltar un perro, una casa con un bonito jardín y grandes sonrisas en los rostros. Sin embargo esto dista bastante de la concepción familiar de hoy en día.

¿Podemos igualmente disfrutar de la perfección aunque no encajemos en esa definición? Por supuesto que sí. En este artículo te contaremos cómo.

¿Existe la familia perfecta?

Los conceptos de perfección suelen ser bastante subjetivos. Los cánones de belleza, de salud o de estatus han cambiado con el paso del tiempo.

Sin embargo, en el caso de la familia siempre mantenemos esa imagen de “ideal” basada en lo que sucedía en los años 50, 60 o 70.

En esa época lo “normal” era que el padre trabajara, la madre fuese ama de casa y los hijos fueran un niño y una niña.

A esa concepción se le añadían algunas “comodidades” como, por ejemplo, una vivienda con jardín y dos plantas, un perro, un coche familiar y unas vacaciones en un lugar cercano.

Muchas series de televisión como, por ejemplo, “Matrimonio con hijos” nos muestran esa idea de familia perfecta que es bastante diferente a lo que sucede hoy en día.

En la actualidad las madres trabajan fuera de casa, hay parejas que se divorcian, algunos padres se casan de nuevo, se tienen medios hermanos y también puede haber matrimonios del mismo sexo.

Por supuesto que no “encajar” en el concepto familiar de hace 70 años no quiere decir que no podamos ser felices ni perfectos.

Lee también: El verdadero amor no muere incluso después de 57 años de matrimonio

Familia perfecta: feliz y unida

Básicamente, para que nuestra familia sea perfecta no tiene que contar con un padre, una madre, un niño, una niña, un perro y un jardín.

La felicidad y la unión entre los integrantes del “clan” puede basarse en otras cuestiones menos estereotipadas como, por ejemplo, apoyarse en cualquier situación, hablar de los problemas y demostrar el afecto.

Estos son algunos de los tips para disfrutar de una familia perfecta:

1. Construye un matrimonio feliz

Construye un matrimonio feliz

En una familia los padres son un pilar muy importante, por lo tanto, es necesario trabajar en esa relación que luego inculcará valores o enseñará a los hijos.

Esto no quiere decir que debamos estar con alguien al que no queremos solo por guardar apariencias o para que los niños no tengan dos casas diferentes.

No obstante, sí implica agotar todas las instancias antes de decidir la separación. Es fundamental para ello formar una relación sana basada en la confianza, el respeto y la comunicación.

2. Fomenta la charla

Para ser una familia ideal es muy importante que cada miembro se sienta comprendido y escuchado. En la actualidad es habitual que la televisión o los dispositivos electrónicos estén presentes durante la cena.

Evita esta práctica y fomenta la comunicación. Habla con tus hijos y tu pareja sobre cómo ha sido el día, qué les preocupa, qué necesitan, etc.

3. Comparte más momentos

Comparte más momentos

Sabemos que hoy en día los padres trabajan muchas horas fuera de casa y que en los ratos libres pueden estar muy cansados.

Compartir momentos con los hijos es uno de los hábitos que convierte a una familia en perfecta. Tómate, al menos, media hora al día para pasarlo con tus seres queridos.

No olvides que la mejor manera de forjar relaciones es a través de experiencias y actividades en conjunto. No importa la edad que tengan tus hijos: siempre es bueno que pases un rato con ellos cada día.

4. Comed juntos

Podríamos decir que una de las máximas para la felicidad es: “familia que come unida se mantiene unida”.

Además de las cenas sin la compañía de la televisión, te recomendamos que compartáis más comidas juntos como, por ejemplo, los desayunos o los almuerzos dominicales.

Aunque no lo creas, el hecho de compartir los alimentos, de elogiar un platillo, de poner la mesa o de recoger los platos genera un vínculo muy difícil de romper.

Te recomendamos leer: Los mejores desayunos para tener mucha energía

5. Permite que todos se expresen

Permite que todos se expresen

Sin importar la edad que tengan, tus hijos también tienen derecho a la expresión de sus ideas y opiniones. Esto significa que las decisiones cotidianas no deberían ser solo algo de los padres o adultos a cargo.

Quizás es verdad que los niños no saben sobre muchas cosas como, por ejemplo, el dinero o la salud, pero tal vez, si les dejamos que decidan sobre dónde ir de vacaciones o qué actividades realizar después de la escuela, podríamos disfrutar de una familia perfecta.

¿Por qué? Pues porque de esta manera permitimos que todos tengan voz y voto y puedan tener la posibilidad de hablar sobre sus sentimientos. Incluso puede ser una excelente técnica para evitar problemas a futuro.

6. Programa actividades compartidas

Una vez a la semana (puede ser sábado o domingo) sería bueno que realizaseis una actividad grupal o familiar. Puede ser dar un paseo por el parque, ir a la playa o al cine, cocinar entre todos, disfrutar de un juego de mesa, etc.

Este hábito os permitirá fomentar las relaciones y, sobre todo, añadir anécdotas y experiencias compartidas al “álbum familiar”. Nada más bonito que recordar esos momentos de felicidad para cultivar la unión cuando las cosas no están tan bien.

 

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Ejercicios para fortalecer las muñecas

Se usan y necesitan más de lo que pensamos sobre todo en épocas actuales de ordenadores y teléfonos móviles.

El síndrome del túnel carpiano es uno de los problemas más habituales debido a un exceso de uso de esta articulación.

Por ello en el siguiente artículo te daremos algunos ejercicios para fortalecer las muñecas.

¿Cómo fortalecer las muñecas?

Cuando vamos al gimnasio o hacemos ejercicio en casa no nos preocupamos por las muñecas. Nos enfocamos en los brazos, los abdominales y las piernas.

Sin embargo, deberíamos incluir en la rutina algunos movimientos para que sean más fuertes y podamos llevar a cabo todas nuestras actividades cotidianas sin problemas.

¡Hasta podrás dar un apretón de manos con toda seguridad!

Presta atención a los siguientes ejercicios para fortalecer las muñecas:

1. Flexión de muñecas con mancuerna

Este ejercicio básico lo puedes hacer con una mancuerna o con una pequeña botella de agua rellena con arena.

  • Siéntate y apoya el antebrazo derecho en una banca de hacer flexiones colocada en diagonal al suelo. La palma debe quedar mirando hacia arriba.
  • Toma la mancuerna y flexiona la muñeca hacia adentro. Todas las demás partes del brazo quedan estático.
  • Haz 10 repeticiones y cambia de brazo.

¿No lo sabías? Sencillos ejercicios para tratar las manos doloridas

2. Presión con pelota

Presión con pelota

Apretar una bola semiblanda con la mano es ideal para mejorar la fuerza de agarre y también para reforzar las muñecas. Con este ejercicio luego podrás abrir frascos y botellas sin problemas.

Solo precisas una pelota de tenis o de goma de un tamaño tal que te quepa en la palma.

  • Aprieta de a poco, hasta llegar a lo máximo de fuerza que puedas hacer. Mantén 3 segundos y relaja.
  • Repite 10 veces y pasa a la otra mano.
  • Este ejercicio se puede realizar en cualquier momento del día (por ejemplo mientras viajas en el metro, mientras tienes una conversación telefónica, mientras almuerzas o antes de dormir).

3. Flexión inversa

Este ejercicio sirve para fortalecer la parte superior de las muñecas. Necesitarás una mancuerna o botella con arena.

  • Siéntate con la espalda bien recta y las piernas juntas.
  • Apoya el antebrazo derecho en el muslo de forma tal que la mano y la muñeca queden “colgando”.
  • Toma la mancuerna y lleva la mano hacia arriba y atrás, como si quisieras alcanzar el hombro.
  • Mantén la postura durante unos segundos y regresa a la inicial.
  • Repite 10 veces y haz lo mismo con la mano izquierda.

Este ejercicio lo puedes realizar, por ejemplo, al terminar la jornada laboral si has pasado muchas horas tecleando o usando el ratón.

4. Oposición del pulgar

Oposición del pulgar

Al fortalecer los músculos de los dedos de la mano también estarás haciendo más fuertes tus muñecas.

Este ejercicio se puede hacer en cualquier momento del día.

  • Junta el dedo pulgar con el dedo índice de la mano derecha. Aprieta lo más que puedas durante 5 segundos.
  • Ahora haz lo mismo con el dedo medio. Repite con el anular y por último con el meñique.
  • Cuando hayas terminado pasa a la mano izquierda.
  • En total debes hacer 3 repeticiones por lado.

5. Giros de muñeca

Para hacer este ejercicio para fortalecer las muñecas necesitarás un palo (como, por ejemplo, el de la escoba) o una vara (como las que se usan en el gimnasio para colocar los discos de peso en los costados).

Es realmente efectivo para trabajar esta zona un poco “olvidada”. Al principio solo usa la barra sin peso y luego puedes ir añadiendo alguna resistencia.

  • Sujeta el palo con ambas manos.
  • Levanta los brazos hasta la altura de los hombros.
  • Haz movimientos como si estuvieses estrujando una ropa mojada, alternando los giros de forma tal que una mano quede hacia arriba y la otra hacia abajo.
  • Repite durante 1 minuto. Descansa 30 segundo y comienza de nuevo.

6. Sujetar objetos pesados

Sujetar objetos pesados

Puedes, por ejemplo, usar uno de esos discos del gimnasio, o bien algún objeto pesado en casa.

  • Sostenlo con ambas manos y colócalo por delante del cuerpo.
  • Mantente de pie con la espalda erguida durante 1 minuto. Los brazos siempre quedan estirados.

7. Golf

Este deporte puede ser de mucha utilidad para fortalecer las muñecas. No hace falta ser un experto ni siquiera ir a un campo de 10 hoyos. Hay kits de golf para niños en las tiendas, por ejemplo.

Incluso puedes usar una escoba para golpear una pelota. Lo importante es que emules los movimientos de brazos y manos de los golfistas.

Ver también: 8 remedios naturales para aclarar las manos

8. Círculos

Círculos

Se trata de un ejercicio de mínima resistencia perfecto si no eres de ir al gimnasio o si tienes algunos minutos libres en la oficina.

  • De pie o sentado, levanta los brazos para que queden paralelos al suelo.
  • Cierra el puño y traza círculos imaginarios con tus muñecas en sentido de las agujas del reloj y al revés.
  • Repite 1 minuto y descansa 30 segundos.
  • Comienza otra vez. Completa 3 series.

9. Ejercicios con banda de resistencia

Se trata de unas tiras elásticas gruesas que se consiguen en las tiendas deportivas y de rehabilitación física.

  • Ponte de pie y sujeta la banda con las plantas.
  • En el otro extremo tómalas con las manos (las palmas hacia arriba).
  • Haciendo fuerza con las muñecas, trata de estirar lo máximo posible.
  • Haz 20 repeticiones.

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Consejos para tener oídos saludables

Para percibir todos los sonidos que nos rodean necesitamos tener oídos saludables. Estos órganos delicados y sensibles requieren de muchos cuidados para evitar que se enfermen o reduzcan su eficiencia.

En este artículo de ofrecemos algunos consejos para tratarlos mejor.

Tips para tener oídos saludables

Las agresiones externas y la falta de atención no nos permiten disfrutar de oídos saludables.

Estos “eternos olvidados” a los que solo prestamos atención cuando duelen, se tapan o no nos permiten distinguir los sonidos son bastante delicados.

Por ello cuidarlos es imprescindible. Si no sabes cómo, presta atención a los siguientes consejos:

1. No introduzcas objetos

No introduzcas objetos

Es común introducir un dedo, un lápiz o un bastoncillo dentro del oído cuando nos pica, nos duele o está sucio.

Sin embargo, este hábito es muy peligroso, ya que puede perforar el tímpano. Esto es irreversible y aumenta las posibilidades de padecer sordera.

¿Quieres conocer más? Cómo cuidar correctamente la salud de tus oídos

2. Realiza consultas periódicas

Trata de ir al otorrinolaringólogo una vez al año para una revisión general de oídos, nariz y garganta.

Si tienes una enfermedad crónica pídele al médico que no te recete medicamentos ototóxicos (muchos antibióticos lo son) ya que pueden dañar el oído.

A partir de los 50 años de edad, y si hay antecedentes de sordera en la familia, se aconseja la consulta con el especialista, al menos, cada 12 meses también.

3. Protégelos de ruidos fuertes

Protégelos de ruidos fuertes

Si vives en la ciudad y deseas tener oídos saludables deberás cuidarlos de los ruidos estridentes como, por ejemplo, las bocinas de los coches, las maquinarias usadas para la construcción o reparación, etc.

Además te aconsejamos que te alejes de los altavoces, de las obras callejeras y que, si vas a un concierto o discoteca no te quedes parado al lado de los parlantes.

4. No te automediques

Muchas veces cuando nos duele el oído intentamos algún remedio casero o colocamos gotas de venta libre (o incluso que ya hemos usado en otra oportunidad).

Sin embargo debes tener en cuenta que la membrana timpánica puede perforarse o estar dañada y que estas medicinas pueden empeorar el cuadro.

5. Realiza una audiometría

Realiza una audiometría

La consulta con el otorrinolaringólogo debería incluir un estudio llamado audiometría.

Si no sabes de qué se trata, es muy sencillo:

  • Te sientas en una pequeña habitación y te colocas unos cascos o auriculares.
  • Del otro lado de una ventana estará el especialista subiendo diferentes sonidos y pitidos para que los escuches.
  • Debes levantar la mano apenas los sientes (si el ruido lo oyes con el oído izquierdo debes levantar la mano izquierda y lo mismo con la derecha).

Este estudio sirve para determinar no solo cuánto puedes escuchar sino si estás perdiendo agudeza en la audición o si tienes algún problema que pueda conducir a la sordera.

6. Reduce el volumen

Cuando llevas cascos y estás en el metro no pongas la música a todo volumen aunque se trate de tu canción favorita.

También te recomendamos que no utilices reproductores de música más de una hora al día. Esto incluye a su vez cualquier contenido que veamos (y oigamos) con el móvil o la tablet usando auriculares.

En casa, trata de poner lo más bajo posible la televisión o la radio. Trata de comprar electrodomésticos o dispositivos que sean silenciosos.

Aunque no lo creas el ruido que hace una nevera o el aire acondicionado son perjudiciales para tus oídos. Por otra parte, trata de no hablar tanto con el móvil y, si lo haces, que el volumen del auricular sea lo más bajo posible.

7. Usa tapones en la piscina

Usa tapones en la piscina

Si te gusta nadar en el mar o en la piscina, una buena manera de tener oídos saludables es llevar tapones. Son económicos y los consigues tanto en las tiendas deportivas como en la farmacia.

Estos pequeños accesorios sirven para evitar que se te tape el canal auditivo y que ingresen microorganismos y productos que están en el agua.

Visita este artículo: Las piscinas públicas y el riesgo de infecciones

8. No te quites el cerumen tú mismo

Es normal que cuando tenemos un tapón de cerilla o un poco de suciedad en los oídos queramos limpiarlo nosotros mismos usando un bastoncillo o un algodón con alcohol o agua oxigenada.

Sin embargo este es un hábito bastante dañino para la salud auditiva. Por supuesto que tampoco es cuestión de andar por la vida con los oídos tapados o sucios.

Por lo tanto, te recomendamos que visites al otorrinolaringólogo para que realice una limpieza profesional y profunda con aparatos y elementos adecuados.

De esta manera evitarás, por ejemplo, perforar el tímpano o causar daños en la membrana interna del oído.

9. Protégelos en invierno

Protégelos en invierno

El viento, el frío, la lluvia y la nieve pueden ser enemigos íntimos de los oídos (así como también de la garganta o de la nariz).

Por eso es fundamental llevar gorro, bufanda o una prenda que sirva para resguardarnos de las inclemencias del tiempo durante el invierno. Probablemente te enfermes menos que años anteriores.

10. Mantén la higiene

Mientras te bañas puedes lavar también la parte externa de la oreja para evitar que la polución o los virus se introduzcan en los oídos.

No te olvides de secar bien la zona cuando salgas de la ducha para evitar la proliferación de hongos y la aparición de posibles infecciones. Esto también es aplicable para aquellas personas que nadan en piscinas o el mar.

Por último, te aconsejamos que trates un catarro, una alergia o una infección porque si una enfermedad de este tipo está mal curada puede perjudicar tu audición.

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Los tipos de queso más saludables

Son deliciosos, versátiles y están presentes en muchos de nuestros platillos. Se trata de una excelente fuente de calcio y proteínas, aunque en algunos casos tienen mucha sal o grasa. Por ello, en el siguiente artículo te contamos cuáles son los tipos de queso más saludables que existen. ¡Para que nunca te falten en la nevera!

Comer queso con moderación

Nadie puede negar que los quesos son ricos, nos quitan el apetito y son un complemento ideal para nuestras recetas. ¿Qué sería por ejemplo de las pastas sin queso rallado? ¿O de las tartas sin queso gratinado?

Este derivado de la leche es una buena fuente de calcio, además de proteínas y aminoácidos (entre ellos el triptófano) por ello se recomienda a cualquier edad. Sin embargo, como no todo es perfecto en esta vida, también aporta calorías y sodio. Por este motivo debemos consumirlo moderadamente.

En su justa medida los quesos son beneficiosos para la salud. Por supuesto que los más sanos son aquellos más naturales y menos procesados. Y en muchos casos que contengan más o menos sal, depende del fabricante, más que del tipo de queso.

Si por ejemplo, estás haciendo dieta para bajar de peso debes recordar que los frescos tienen menos grasas y menos sal que los curados. Incluso en las tiendas se pueden encontrar sin sodio o bajos en calorías.

Por otra parte, los quesos hechos a partir de leche de oveja o de cabra suelen ser más saludables que los confeccionados con leche de vaca. El motivo es el siguiente: nuestro sistema digestivo puede asimilar mejor sus nutrientes. Además, contienen más nutrientes y vitaminas.

A su vez no debemos dejar de lado el hecho de que la mayoría de los quesos se realizan con leche de vaca que ha sido tratada con hormonas y alimentada de forma artificial (con granos y no con césped).

Por ello los tipos de queso más saludables siempre son los que proceden de un campo familiar o de una empresa orgánica.

¿Cuáles son los tipos de queso más saludables?

Muchas veces cuando hacemos dieta los convertimos en los principales enemigos debido a sus calorías o sodio. Sin embargo, existen algunos tipos de queso más saludables que otros. Merece la pena saber cuáles son para añadirlos (en poca cantidad) en nuestra alimentación cotidiana. Te recomendamos los siguientes:

Lee también: Un sustituto vegetal para el queso: queso de arroz

1. Requesón

Requesón

También conocido como Ricota o Ricotta, contiene muchas proteínas, vitaminas A y B y zinc. Además es bajo en sodio y se puede conseguir bajo en grasas. El requesón se obtiene tras el segundo procesamiento del suero lácteo. Es de color blanco, textura granulosa y blanca, y tiene un sabor suave. Se puede usar tanto para platillos salados como dulces. En Italia es uno de los más usados para rellenar pastas.

2. Pecorino Romano

Es otro de los tipos de queso más saludables y se produce con leche de oveja.  Es duro, salado y originario de Lacio (Italia).  Se usa frecuente en salsas y gratinados. A menudo se emplea rallado en pastas y es el más salado de los pecorinos (toscano y sardo).

3. Cottage

Cottage

Se elabora con la cuajada de la leche de vaca y puede tener más o menos grasa según la fabricación. Está disponible en diferentes presentaciones: cremoso, batido, sin sodio o sin lactosa. Tiene muchas proteínas y otros nutrientes, como por ejemplo: calcio, selenio y fósforo. Una taza de queso cottage equivale a 28 gramos de proteínas. Es muy interesante si estás buscando bajar de peso.

4. Parmesano

Otro de los tipos de queso más saludables que provienen de Italia, más precisamente de Parma (de allí el nombre). De consistencia dura y granular se realiza a partir de leche de vaca de razas frizona o reggiana. El tiempo de almacenamiento no debe ser menor a un año. Los más ricos son los que llevan 3 años estacionados.

Aunque se crea que sólo sirve para pastas o sopas, el Parmesano se puede servir como entrante o postre cortado en cubos y acompañado de fiambres o frutas. En su país de origen se lo recomienda a mujeres embarazadas, ancianos, niños y deportistas. Por último, merece la pena destacar que se digiere mucho mejor que cualquier otro queso.

Te recomendamos leer: Tilapia asada con queso parmesano

5. Cheddar envejecido

Cheddar envejecido

Ser intolerante a la lactosa puede ser un problema y una molestia, ya que muchos platillos hoy en día se elaboran con lácteos (incluyendo los quesos de todo tipo). La buena noticia es que el cheddar envejecido es uno de los tipos de queso más saludables y que no tiene tanta lactosa. Se puede consultar con un profesional para saber si es apto o bien probarlo uno mismo.

6. Feta

Se produce mayormente con leche de cabra y de oveja. El sabor de este queso salado es único. Tiene textura desmenuzable y cremosa. Sí quieres consumir el verdadero feta debes elegir productos realizados en Grecia. También hay versiones turcas, búlgaras, rumanas y danesas de muy buena calidad. Se usa en ensaladas combinado con aceite de oliva, tomates y pepino. Es perfecto para el verano.

7. Panela

Panela

Este producto fresco, blanco y suave hecho con leche de vaca pasteurizada, es uno de los tipos de queso más saludables que existen. Se suele servir como aperitivo en trozos pequeños, y tiene la particularidad de absorber otros sabores como, por ejemplo, el ajo. Tiene muchas proteínas y para que sea sano debemos elegir una versión con poco sodio y bajo en grasas.

 

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