El boticario aplicó la medida durante cinco horas y la dejó en suspenso tras el rechazo de su clientela
Unos cincuenta parroquianos de toda la vida de una farmacia de Requena se enfadaron de mala manera hace un par de días con el titular del establecimiento al rechazar este sus recetas de la Seguridad Social y hacerles pagar los medicamentos prescritos en señal de protesta por el impago de la Conselleria de Sanidad, que adeuda a los farmacéuticos la factura de agosto.
El boticario explicó que decidió hacer un experimento de nueve a dos del mediodía de este martes para trasladar a los ciudadanos su malestar por la morosidad de la Administración.