En el primer estudio para medir de forma continuada la tasa de metabolismo y la temperatura del cuerpo del oso negro, en hibernación durante el invierno y en condiciones naturales, los investigadores esperan que la información pueda ayudar a las personas en situaciones de traumatismo, y en el espacio profundo.
"La hibernación de los osos funciona más o menos como un sistema cerrado, todo lo que necesitan es aire", dijo Brian Barnes, del Instituto de Biología Ártica (IAB) de la Universidad de Alaska Fairbanks.