El efecto placebo ha sido desde hace mucho tiempo un misterio científico: tiene lugar cuando los síntomas médicos de un paciente responden a un tratamiento falso o con sustancias inactivas. Originalmente se pensaba que era un fenómeno psicológico relacionado con la percepción y expectativas del paciente; si la sustancia inactiva (o placebo) se ve como beneficiosa, puede ayudar a curar, pero si se ve como dañina, puede provocar efectos negativos.
“Encontramos que cuando la gente experimentaba un alivio del dolor debido a la administración de un placebo, también mostraba una reducción de la activación neuronal a la estimulación dolorosa de la médula espinal”, anunció el miembro del equipo de investigación Falk Eippert, neurólogo del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf en Hamburgo, Alemania.