"Recurriendo a las expresiones propias de los meteorólogos cuando llega
una ola de calor o de frío, las farmacias estamos en una situación de
alerta roja". Así de contundente se muestra el presidente del Colegio de
Farmacéuticos de Alicante, Jaime Carbonell, en plena crisis del sector a
causa de la deuda millonaria que arrastra la Generalitat Valenciana con
las farmacias de la Comunidad.
En cifras, alrededor de 90
millones debe el Consell a las 800 boticas de la provincia, debido a los
retrasos en los pagos de los últimos meses. "Pero la deuda se ampliará
hasta los 200 millones", señala el dirigente alicantino, atendiendo a
que la Conselleria de Sanidad ha expuesto un calendario de pagos en el
que el próximo abono tendrá lugar en el mes de enero.